Porros

Por lo común, los efectos de los derivados del cannabis disminuyen al cabo de una hora y desaparecen después de dos o tres horas.

Los efectos del cannabis dependen de forma crucial de cómo se sienta el consumidor, del lugar y las personas con quien se consume, es decir, el entorno. Por lo general, la droga potencia el estado de ánimo del consumidor. Así, si tiene deseos de  conversar y esta feliz y seguro de si mismo, puede sentirse más a gusto aún. A la inversa, si está deprimido y pensativo, puede tornarse más reservado. Los efectos también dependen de la frecuencia del consumo, del tiempo transcurrido desde la última dosis. Y de la reacción del organismo. 

Puede hacer: 

  • Que se sientan relajados, felices y sociables, sobre todo cuando están con amigos/as.
  • Tengan ganas de conversar y crean percibir el mundo de manera más aguda, aunque puede que se acabe diciendo tonterías.
  • Pierdan sus inhibiciones y digan y hagan cosas extrañas.
  • Todo les resulte gracioso; hasta una nimiedad puede hacerles reír a carcajadas. Es fácil ver el lado cómico de las cosas y reírse sin parar durante un buen rato.
  • Tengan  hambre y deseen comer, sobre todo dulces.
  • Agudicen sus sentidos: las texturas parecen más suaves y los colores más intensos, todas las experiencias sensoriales les parecen interesantes.
  • Oír música, comer o hacer el amor pueden hacerse más agradables.
  • El tiempo se alarga y se vive intensamente.
  • Algunos experimentan a veces ilusiones, tales como sentir que la habitación se ensancha o que sus piernas se han alargado muchísimo.
  • Sientan malos rollos, como las paranoias (todos se están riendo de mi, me miran, me critican...).
  • Sientan apalancamiento a un colocon tranquilo. En estos casos en vez de risas aparecen sentimientos de indeferencia, pasividad, e incluso pensamientos depresivos.
  • Adormecimiento durante varias horas.
  • Hay personas que si fuman mucho, al día siguiente se sienten cansados o confusos.
  • Dosis elevadas pueden producir ansiedad, angustias, paranoias, depresión y alucinaciones, que desaparecerán cuando se abandona el consumo.
  • Puede producir niveles de pasividad, aislamiento, apalancamiento, desinterés, apatía, pérdidas parciales de memoria, lentitud de pensamiento, disminución de la capacidad de concentración, descoordinación motora, disminución de la estabilidad corporal... cuando el consumo es habitual o excesivo.
  • Si se fuma mucho puede producir sensación de miedo o pánico.
  • Si se consume con regularidad, no da tiempo de eliminarlo del organismo y se acumula en los tejidos grasos, sobre todo en el cerebro.
  • Suele provocar pequeños desvaríos y puede dejar algún tic o gesto característico.
  • El cannabis no produce dependencia física, ni tiene riesgo de sobredosis. Muchas personas desarrollan dependencia psicológica por lo que es difícil abandonar el consumo.
  • Personas con predisposición a enfermedades mentales pueden acabar desarrollándolas.   

Si fumas ten presente: 

  • No mezcle con alcohol, aumentarán los efectos tóxicos y puede darte una bajada de tensión, vómitos, etc.
  • Si estás triste o deprimido potencia ese estado de ánimo negativo.
  • Usa boquilla con filtro (retiene mayor cantidad de nicotina y alquitranes).
  • Nunca fumes si estás estudiando o lo vas a hacer poco tiempo después o tienes que conducir, el cannabis dificulta la concentración y la memoria.
  • Abstinencia total si padeces o has padecido problemas psicológicos, hormonales, respiratorios, del corazón, o si estas embarazada.
  • Si consumes en público o llevas encima más de 5 gr. puedes ser sancionado con multas entre 300 y 3000 euros y acusado de tenencia para el tráfico.